El mundo actual nos muestra muchas divisiones, desigualdades y conflictos, pero
también una gran necesidad de fraternidad.

Como lasalianos, estamos llamados a construir desde dentro, transformando
nuestro entorno con gestos de respeto, solidaridad y cuidado y construir hacia
fuera, atendiendo a la diversidad, donde cada persona sea reconocida, acogida y
valorada.

La fraternidad no es solo una palabra bonita sino que es una forma de vivir: supone
abrirse al otro, colaborar, cuidar la Tierra (nuestra Casa Común) y comprometerse
con la justicia y la paz.

San Juan Bautista de La Salle creyó que la educación podía cambiar el mundo si se
vivía como una familia (con fraternidad y en comunidad).
Jesús nos mostró que la verdadera fuerza está en servir, perdonar y amar como
hermanos y hermanas.